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Cuando compramos animales, ya sea por pena , moda o diversión solamente estamos alentando a los comercializadores a seguir explotando a miles de madres reproductoras, las cuales, lejos del alcance de nuestros ojos, viven vidas miserables. En esta sección no solamente nos referimos a la venta ambulatoria, sino a la legalizada también, porque vender animales, legal o ilegalmente implica en ambos casos, explotación animal. Los comercializadores, legales e ilegales reproducen deliberadamente animales con el sólo propósito de lucrar con ellos.

Muchas veces podemos observar en las vitrinas de las Pet shops o en las manos de los vendedores ambulantes (por ejemplo, en el Jr. Ayacucho) lindos cachorritos, los cuáles deseosos de cariño, conquistan rápidamente el corazón de la gente que pasa cerca. Pero nadie se detiene a pensar en la crueldad que hay detrás del comercio de animales.

En los criaderos, las madres reproductoras son mantenidas todo el tiempo preñadas, dando a luz camada tras camada, en lugares donde no tienen el suficiente espacio para caminar o correr. Cuando ya no pueden reproducirlas más, son abandonadas o sacrificadas de manera cruel.

No colaboremos con la explotación y el sufrimiento de miles de animales. No seamos cómplices del comercio de animales. Los amigos no se compran…. se adoptan. Cientos de perros y gatos preciosos y saludables esperan por tí en un albergue. Ellos han sido rescatados de las calles o de casos de crueldad y siguen esperando que se les brinde la oportunidad de tener un hogar cariñoso. Los albergues no persiguen ningún beneficio económico, por el contrario, la manutención de los mismos representa un gran esfuerzo para los grupos de protección animal.

Cada vez que compras un animal, contribuyes no solo con el maltrato animal, sino también a que haya más animales en las calles y en los albergues esperando por un hogar.