circos-animalesLa realidad de los animales en los circos

Cuando uno piensa en los circos imagina un ambiente festivo y agradable lleno de niños y no tan niños. Se ven malabaristas, equilibristas, músicos, bailarines, payasos, acróbatas y profesionales dedicados a un verdadero arte.

Sin embargo, esta imagen se desdibuja por la presencia antinatural de los animales. Los circos le enseñan a los niños desde pequeños precisamente la peor actitud posible hacia los animales, despojando a unas magníficas criaturas de su dignidad a base de forzarlas a realizar trucos absurdos y dolorosos, los cuales terminan de ser aceptados como naturales por los niños asistentes. Y eso tiene que cambiar.

Nuestro propósito no es acabar con los circos, pero sí creemos que deben de evolucionar y no utilizar animales. Cuando un niño llega a un circo y se encuentra con los animales, pocas veces se pregunta cómo es que llegaron al circo, en qué condiciones descansan, como son entrenados, y cuál es su destino después de la función. Todas estas preguntas son importantes a la hora de conocer una realidad que se choca con los mitos generalizados de la bondad de los circos en el trato a los animales.

Arrancados de su habitat

En primer lugar, tendríamos que recodar que a la mayoría de los animales se los ha arrancado de su medio natural. Es de destacar que después del tráfico de drogas y armas, el de la fauna es el tercer tráfico ilegal en el mundo por el volumen de dinero que maneja. Los animales pueden tener los papeles en regla, pero en la mayoría de los casos viendo que no son requeridos por ningún organismo gubernamental, los mismos se encuentran en total ilegalidad. Lo cual termina traducido en una falta de control y. por lo tanto, de cuidado de los mismos.

Entrenamiento

Al mismo tiempo cuando nuestros hijos están dentro de un circo y se asombran con las piruetas que hacen los animales, no se preguntan si también las realizan en estado natural. La respuesta es NO. En la naturaleza los osos no patinan ni nadan en bicicleta, los monos no bailan ballet, los tigres no saltan a través de aros de fuego y los elefantes no caminan en dos patas.

Todo esto es producto de un entrenamiento forzoso y cruel que vulnera sus patrones de conducta y es un triste recuerdo de las épocas de barbarie que nos debería de avergonzar profundamente. Para realizar sus actuaciones los animales son forzados contra su voluntad a adoptar comportamientos anormales y artificiales mediante métodos violentos, más violentos cuando más salvaje sea el animal y cuyo propósito es el dominio absoluto sobre la criatura transformándolo en un títere dentro del circo.

Para llegar a su cometido los entrenadores usan barras metálicas, látigos, Bullhooks (palo que termina en gancho) con tal de hacerse obedecer. Incluso son mostrados en algunos casos durante las funciones. Los animales con la simple visión de estos instrumentos acatan las órdenes y performan los números ensayados, ya que asocian el instrumento mostrado con los golpes que recibirán si es que no obedecen. De esta manera tomamos conciencia que un oso sobre una bicicleta no es un hecho divertido sino el producto del abuso y la crueldad del ser humano hacia los animales.

Accidentes

Los animales circenses por el maltrato y el tipo de vida que llevan, totalmente ajeno a su naturaleza, muchas veces pierden el control de sus acciones y reaccionan violentamente. Es por eso que, aunque muchos lo nieguen, los accidentes son algo comunes. Sólo tomando el periodo de 1990 a 1999 han muerto en el mundo 47 personas producto de las reacciones de los animales y cientos han salido heridas.

Sólo por poner dos ejemplos: una elefante de circo en 1999 mató a su entrenador en Caraquatatuba y luego huyó a Sao Sebastiano en Brasil. Luego de todas las investigaciones realizadas se pudo saber que el entrenador golpeaba repetidas veces al animal. Al poco tiempo, un niño de 6 años de edad fue matado por un león de circo en Recife, Pernambuco. Luego de investigar el hecho se supo que este mismo animal había dañado a otro niño de 3 años anteriormente y había matado a una niña de 4 años, doce años atrás.

Confinamiento

Sin embargo, la tortura para los animales no ha terminado con lo dicho hasta ahora. También hay que recordar que los animales antes de pertenecer al circo vivían en medio de la naturaleza y en este momento se encuentran en constante estado sedentario, atados con cadenas a sus pequeñas jaulas. Son trasladados de ciudad en ciudad en cubículos que no permiten su relajo ni descanso y en donde la higiene no es frecuente. Están condenados en vivir en la monotonía de los largos viajes donde es común que escasee el agua y los alimentos que muchas veces son reemplazados por gatos o perros callejeros.

Además, los animales de circo también tienen que soportar temperaturas extremas y la falta de atención veterinaria. Los animales de circo presentan serios trastornos en su conducta debido a este duro confinamiento. La mayoría de ellos desarrollan lo que se conoce como “locura circense” síndrome que se manifiesta en el constante vaivén dentro de sus jaulas, dar vueltas incesantes en círculos o realizar movimientos repetitivos no lógicos en su ambiente natural. Muchos se autolesionan mordiéndose patas o colas y otros muestran las marcas en la cara y cabeza debido a los constantes golpes y fricciones contra los barrotes de sus jaulas. Todos estos son solamente signos claros de la situación de extremo estrés a la que los ha sometido el ser humano.

Abandono por Muerte

Finalmente todos debemos ser concientes que la mayoría de los animales de los circos maltratados mueren dentro de los mismos sin que nadie hasta ahora haya hecho nada al respecto. Mueren debido a los malos tratos, a la negligencia, a la falta de cuidados veterinarios, a la falta de la alimentación apropiada y es que no existe hasta ahora ningún circo en el mundo que sea capaz de cubrir todas sus necesidades ya que es imposible reproducir en un circo o en su trastienda, su hábitat natural.

Soluciones

No condenemos a estos animales a continuar con este ciclo de crueldad e indiferencia. La capacidad de sentir y de sufrir de los animales ya ha sido ampliamente documentada en diversos estudios. Es hora de empezar a respetar sus necesidades y su derecho a vivir en libertad.

Ya muchas ciudades y paises en el mundo han prohibido el uso de animales en los circos. Afortunadamente, en Perú, desde el 2010 se prohibieron los circos con animales silvestres, exóticos y nativos. Ese ya ha sido un gran avance logrado sobre todo gracias a la organización internacional Animal Defenders International (ADI) quienes junto con organizaciones peruanas realizaron una investigación para luego presionar un proyecto de ley en el congreso. Lamentablemente, no se logró prohibir también el uso de animales domésticos (perros, caballos, vacas, llamas, cabras, etc) quienes son los más utilizados en los circos peruanos. Esto no se logró debido al lobby del circo peruano La Tarumba y su director Fernando Zevallos. Ellos en vez de promocionar el talento de sus artistas prefirieron bloquear una ley y así seguir explotando caballos en sus espectáculos.

Ante esta situación, lo mejor que podemos hacer es PARAR la demanda. No asistas a circos con animales e informa a tus conocidos sobre este tema. Escojamos entretenernos en espectaculos que no utilizan animales.

Si sabes de circos que están utilizando animales silvestres, contáctate con infolatam@ad-international.org para denunciarlos.